23 ene. 2011

Nuda Veritas

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“No puedes agradar a todos con tu acción y con tu arte.
Haz justicia a pocos. Agradar a muchos es malo".
Schiller

NUDA VERITAS o LA VERDAD DESNUDA
Gustav Klimt

El silencio en que caemos ante lo bello es un profundo esperar, un querer oír las más finas y lejanas tonalidades; nos conducimos como una persona que fuera todo oídos y ojos; la belleza tiene algo que decirnos, por eso guardamos silencio y no pensamos en lo que en otra ocasión pensaríamos. Por consiguiente, nuestro silencio, nuestra expectación, nuestra paciencia, es una preparación y nada más.
Esto es lo que sucede en toda "contemplación".
De Friedrich Nietzsche en "Ecce homo".


La Verdad de Klimt "con sus rizos selváticos y su boca malvada y fanática" según la describe Hemann Bahr, no es la belleza, pero la presenta como tal.
Son muy pocos los artistas que logran acercarse a la belleza, justamente son los que hacen que nuestra profesión parezca valiosa; sin embargo, acercarse a la belleza conlleva básicamente un problema: la ingenuidad, la profunda ingenuidad que implica pretender acercársele, tal osadía de hombres sabios y talentosos no se comprende sin esa gran cuota de ingenuidad que los lanza; hasta despierta cierta ternura pensarlos en su tarea, ya que por lo general la belleza elige mostrarse y pasar sin más, como pasa una nube, e irse por otro lado; el problema de quedarse viéndola pasar (con su soberbia y fatal armonía), es que por seguirla con la mirada uno se aleja hasta de uno mismo.
Lo único que la belleza tiene para decirnos es aquello que necesitamos oír para tolerar la verdad; ésa es la gran construcción del arte, por eso Verdad y Belleza van de la mano; y quizás también por eso y por no quedar atrapado en su contemplación, Rimbaud la sentó sobre sus rodillas una noche, y tras encontrarla amarga, la injurió.
Yo apenas me atrevo a nombrarla, acercarse es perderse en sus lejanías.

F. O'C.


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