17 nov 2011

The Joker - bocetos


Lápiz sobre papel
"La única forma sensata de vivir en este mundo es fuera de las reglas"

The Joker

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21 sept 2011

Coloquio con la madre

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Unas noches atrás, mi pequeña hija Milena, me preguntó por mi madre, quiso saber hasta qué edad había vivido, le respondí pero pronto corrigió su pregunta e indagó si mi madre había llegado a conocerla a ella, con cuidado le contesté que no, pero la perspicacia de su pregunta inevitablemente la enfrentó con la idea de la fatalidad, al advertir que mi madre nunca supo de ella lloró desconsoladamente, le prometí que le hablaría de mi madre lo suficiente como para que pudiera pensar en su abuela como si su abuela la pudiera pensar a ella, y entonces no todo sería tan irreparable.

Inevitablemente su llanto me hizo recordar el de Luigi Pirandello en Kaos, aquella incomparable película de los hermanos Taviani. El Epilogo de esta película llevó por título “Coloquio con la madre” y muestra al agobiado escritor que regresa a su casa de la infancia y mantiene un dialogo con su madre muerta, frente al llanto de Luigi la madre lo consuela pidiéndole que la recuerde viva, entonces Luigi le dice que no llora por eso, sino porque ella ya no puede pensarlo a él, por lo tanto es él quien está muerto para ella. Para contrarrestar el estupor, la madre le dice que hay que aprender a ver las cosas a través de los ojos de quienes ya no están, que es más duro, pero eso hace que las cosas sean más sagradas y más bellas, Luigi le dice entonces que él sabe qué ven sus ojos, la vela de aquella barca de su infancia, le pide que vuelva a contarle aquella historia ya que algo se le escapaba, ella le repite aquel relato de destierro e inocencia perdida en la isla de Pómez rumbo a Malta, donde la madre aún niña, desde lo alto de una montaña de arena, descubre la luminosa profundidad del azul del mar, y como si pudiera respirarlo, se deja caer para bañarse en él, luego vuelve a subirse a la barca y rema hacia el destierro.






Pirandello recupera del relato aquel instante donde se relacionan la felicidad y el dolor, la necesidad de lanzarse a gozar de la belleza para enfrentar la amargura, lo reparador; recupera la mirada de quienes ya no están, lo sagrado que ahora sí, sus ojos ven.





Quizás, la belleza de los ojos sólo esté en la profundidad de lo que han visto.

F. O’C.

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24 jul 2011

Murió Lucian Freud

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Autorretrato con ojo morado - oleo de Lucian Freud





Párrafo de la nota de Iglesias Brickles:


“Si el arte del pasado utilizó el desnudo para descubrir una belleza primigenia que hacía a los seres humanos parientes de los dioses, Freud canceló aquella pretensión.

Por que sin dioses a los cuales parecernos, sus pinturas representan lo que queda de nosotros.”


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26 jun 2011

Lhasa de Sela

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Lhasa de Sela

En 1997 pasé unos meses en Canadá, primero en un pueblito llamado Baie Saint Paul donde participé del Symposium de la nouvelle peinture au Canada y luego en Montréal, donde expuse en Observatoire 4, una galería de la rue Sainte Catherine, entre otras cosas recuerdo la amabilidad y la corrección de la gente, la puntualidad de los micros, los espacios siempre inmensos, mis dificultades con el idioma y el frio, pero sobre todo recuerdo a una cantante llamada Lhasa de Sela que por aquellos días causaba furor en Montréal con su primer disco llamado “La Llorona”, íntegramente en castellano y con varias canciones del acervo tradicional latinoamericano, era casi imposible no escucharlo, sonaba en todos lados, en las casas, en las radios y en los bares, por ser hispano me preguntaban por el significado de las canciones, o sea que no sólo me acompañó, de algún modo me ayudó a sobrellevar mi breve extranjería, por lo que fue inevitable fijar mis recuerdos a su música, por supuesto me traje aquel disco y escucharlo siempre fue como volver por un rato a Canadá, durante años su música perfumó de algún modo mi memoria y la mantuvo con vida; pasó algo más de una década y un día supe que Lhasa de Sela con apenas 37 años había muerto, hoy sigo escuchando su música, pero paradójicamente, hoy son mis recuerdos los que la sobreviven a ella; vayan estas líneas a modo de tributo, en todo el sentido de la palabra, pues de algún modo quedé en deuda con ella, porque su arte fue mi compañía y hoy es mi recuerdo.
F. O'C.

Lhasa de Sela - "El árbol del olvido"
A. Ginastera - F. Silva Valdés
del album "La llorona"





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30 abr 2011

In Memoriam

Ernesto Sábato

1911 - 2011



“A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.”

Fragmento de El Túnel - 1948


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18 ene 2011

17 dic 2010

Amarillo

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Figura contra amarillo - boceto - oleo sobre tela - 50 X 55 cm


Se puede conjeturar mucho acerca del amarillo, que es el color de la luz, que es el más clarito de los colores primarios, que la prensa lo convirtió en escandaloso, que trae mala suerte y hasta que era el color que Borges veía en su ceguera; pero a mí me interesa por otra cosa, yo creo que es muy bueno usar amarillo porque como se sabe, y al igual que todos los demás colores, era el preferido de Van Gogh, que fue el pintor más pictórico de todos los pintores, por eso, cuando se usa mucho amarillo de algún modo uno se siente más pintor, y lo que tiene de bueno sentirse más pintor es que uno se siente menos otras cosas, menos prosaico, menos funcional, menos el mismo siempre todo el tiempo, que es horrible.
F. O'C.




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5 nov 2010

Bastidores

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Autorretrato con bastidores - fotografía digital


Los bastidores son como el esqueleto del cuadro, solo que es un esqueleto que no asusta porque no tiene forma de esqueleto sino de bastidor, que es por lo general rectangular o cuadrado y se sabe que estas formas no hacen ni fu ni fa, salvo para Mondrian, a quien le encantaban, pero que tampoco asusta y a mí no me hace ni fu ni fa. Si los bastidores son el esqueleto, la tela que lo recubre vendría a ser como la carne del cuadro, una carne blanca, como la del pollo; después viene la pintura, que es como la piel, lo que está por encima de todo, lo que se ve, la pura superficialidad del arte, el aspecto final que deja ver una cosa u otra, un paisaje, una silla, una mujer desnuda (que sería como una piel repetida) o un señor serio que lo mira a uno y que a veces sí asusta; se puede ver cualquier cosa, desde batallas hasta puras líneas o formas rarísimas que no se sabe bien qué son, pero que quedan bárbaro encima de un sillón y que se llama arte abstracto, como el de Mondrian, que se iba todo el tiempo a escuchar jazz.
Los bastidores comenzaron a caer en desuso cuando alguien empezó a decir que la pura superficialidad no era importante, que lo importante del arte era la idea, algo así como el alma de ese esqueleto revestido de carne y piel tatuada con batallas o señoritas, entonces todos se pusieron a pensar en el alma del arte, que es tan difícil de agarrar como la de las personas, y de golpe salieron todos los artistas disparados a buscar por todos lados, por lo general buscan al ras del piso donde se encuentran montañitas de tierra, piedritas, y un montón de cosas, también buscan por los techos, donde se encuentran hilitos que cuelgan o cosas de las más variadas, buscan por todos lados, en la basura, en los rincones, etc. y siempre que encuentran algo lo llevan a un museo para que todos lo veamos, o lo encuentran cuando lo llevan al museo pero nadie lo ve, o el que lo encuentra es el museo, no sé muy bien cómo funciona eso, es muy difícil agarrar una idea, y un alma ni hablar. Por eso a mí me gustan los bastidores, porque son un lugar donde las cosas se quedan, el señor que nos mira, una mancha que no hay que lavar porque nos gusta así como está, un barco que navega siempre, o los ojos de esa señorita, que nos recuerdan que el alma, sólo muy de vez en cuando se deja ver.
F. O'C.


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