24 sept. 2010

Carlos Alonso

.
Carlos Alonso - Diván vaca
Año 1978 - Técnica mixta sobre papel - 70 X 100 cm



.

21 sept. 2010

Radiohead

.

Radiohead - Pyramid song



"La razón por la que uno crea música o arte es para lograr poner algunas cosas de forma tal de poder enfrentarnos a ellas. Y la muerte es una de esas áreas".

Thom Yorke


.

14 sept. 2010

9 sept. 2010

La Joven de la Perla

.


Johannes Vermeer y “La Joven de la perla”
Una historia de pintura realista y amor platónico

Holanda año 1665, Griet camina por las calles de Deft, va a trabajar como criada a la casa de Johannes Vermeer, uno de los mejores y quizás el más misterioso de los pintores flamencos.
La recibe Tanneke, una corpulenta criada que nos remite directamente al célebre óleo
“La lechera”, Tanneke se encarga de llevarnos a una especie de rápida visita guiada por las intimidades de la casa de Johannes; cada rincón está plagado de detalles que remiten a su obra, desde los personajes mismos hasta el mobiliario. No es un dato menor que esta recorrida termine con Griet yendo a parar a un sótano como lugar de reposo mientras Vermeer y su esposa descansan en las alturas; en algún punto, Johannes y Griet habrán de encontrarse.
La entrada en escena de Vermeer es tan esquiva como lo es en varias de sus obras, casi no se deja ver, en penumbras o de espaldas, como en
“La cortesana” o en “Alegoría de la pintura”.
Durante mi adolescencia fui capaz de pasarme horas contemplando
“La pesadora de perlas”, recuerdo mi fascinación con el pequeño espejo que cuelga a la izquierda, ese objeto era como la suma de todos los misterios, quizás por eso me produjo un gran impacto que Griet, al entrar al estudio de Johannes, se tope con ese espejo y se vea reflejada en él, casi como un presagio de lo que vendrá: su rostro enmarcado en la luz de Vermeer.
La trama nos presenta a Catharina, esposa de Vermeer, quien elije no involucrarse en su universo más que para demandar y controlar; luego, la suegra de Johannes, María Thins, una suerte de titiritera en las sombras que a la postre, se verá obligada a proferir la patética frase: “Son sólo pinturas, pinturas por dinero. No significan nada”.
Finalmente tenemos al maestro Van Ruijven, un avieso mecenas que somete a Vermeer a sus perversos caprichos sólo por el placer que le da el poder, Johannes no sólo lo tolera como a una fatalidad, sino que no hay escena donde le oculte su profundo desprecio.
Hay una escena muy interesante en el despacho del mecenas en la que pueden apreciarse al fondo de la sala “Dama con dos caballeros” y “La pesadora de perlas”, detrás de Griet puede verse
“Vista de Delft” y detrás de van Ruijven “La Lechera” y “Calle de Delft”. La morbosa presentación que Van Ruijven hace de “Dama con dos caballeros” y con la que comienza su juego de acoso sobre Griet, nos recuerda la tremenda carga social y simbólica que tenían aquellas obras y que sin embargo hoy, cuatrocientos años después, pueden resultarnos meras escenas de época.
Digamos que éstos son los personajes que construyen la telaraña cotidiana a pesar de la cual Vermeer logra desarrollar su arte; él conoce los hilos y quienes los tejen, pero Catharina está atenta y pronto tomará nota de la amenaza que implica Griet, quien cuenta con la femenina delicadeza de advertir que quitar el polvo de las ventanas del estudio no es un asunto menor.



En efecto, el punto de encuentro es el taller, y al quitar el polvo de las ventanas, sin saberlo, Griet da lugar al primer acercamiento, disparando en Vermeer una de las más maravillosas pinturas que se nos pueda ofrecer a la vista: “La joven del aguamanil”. Vermeer dispone los pinceles y a medida que la pintura avanza, la gravitación de Griet va en aumento, él le abre la puerta a un mundo en el cual ella, por puro instinto, aprende a moverse como si le perteneciera y donde se identifica, Vermeer le hace lugar y la deja hacer; Griet no sólo comprende el proceso creativo sino que hasta se atreve a intervenir en él, entonces el universo entero se traslada al taller; de a poco, comienzan a reconocerse en el sutil cuidado de todo lo que implica el trabajo en el taller, en la comprensión de todo lo que atañe a un oficio que tiene como propósito asirse de la belleza; vemos a Griet tan apegada al detalle como Vermeer mismo, tan cuidadosa de la armonía de los objetos como de los espacios que ocupan; vemos incluso cómo la “cámara obscura”, la imagen que dicta la luz y los colores en las nubes, la elevan por encima de su realidad, incluso llegan hasta moler pigmentos sólo por tenerse cerca, o quizás, por haber hallado algo más poderoso que la belleza misma, por pura complicidad.

Pero Vermeer es pintor y va por la belleza, en el escenario inevitable, en el taller, se enfrentan como por primera vez; Vermeer decide abordar su retrato y no a ella, entonces, aborda la inclinación de un mentón, unos labios húmedos, los hombros de perfil y una cabellera escondida tras el lapislázuli de un turbante, la luz en el rostro, el brillo de unos ojos que dejan ver el adentro y la perla, que contrapesa ese brillo, tal como Griet misma contrapesa en el universo de Vermeer, pero como lo inasible.

"Girl with a Pearl Earring"
Dir. Peter Webber - 2003




F. O'C.
Sep. 2010


.

Luz de Agosto

.


La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde, cree mucho más tiempo del que recuerda, mucho más tiempo del que tarda el conocimiento en preguntarse.


William Faulkner


.