27 dic. 2014

Kayo Dot - Gamma Knife





I cut my pain with the ghost of a knife
In silence
And nothing drained from my veins to the carpet

Drops on the glass, I have nowhere to go today
And the umbrella in miles of dust in the hallway
Reading a book from the shelf (in miles of dust)
From day until night

Pale, glowing candles in a line like angels
I read aloud the words that were whispered in my ear
By the wind that rattles the windowpanes
Words cannot express_
Nor shudders

A phantom blade in the gathering shade
A breeze in the hallway
Tomorrow it may rain again
I will not leave and
Nothing will be disturbed

22 dic. 2014

Apunte

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De las actividades visuales, el dibujo quizás sea la que más se acerca a la acción del ciego cuando con su mano recorre un objeto para reconocer su forma; sólo que en el dibujo esa operación deriva en un pensamiento, y ese pensamiento es el dibujo.

F. O’C.

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18 dic. 2014

El anhelo de la mirada

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Giacometti por René Burri

"El arte no es más que un medio de ver, mire lo que mire todo me sobrepasa y me sorprende, y no sé exactamente lo que veo, es demasiado complejo; luego hay que tratar de copiar simplemente para darse cuenta de lo que se ve, es como si la realidad estuviese continuamente detrás de unas cortinas que arrancamos, y todavía queda otra, siempre queda otra, pero tengo la impresión -o la ilusión- de hacer progresos todos los días, eso es lo que me hace actuar, como si tuviera que llegar a comprender el núcleo de la vida, y continúo sabiendo que cuanto más me acerco al asunto más se aleja él, la distancia entre el modelo y yo tiende a aumentar sin cesar, cuanto más me acerco, más se aleja él, es una búsqueda sin final; cada vez que trabajo estoy preparado para deshacer el trabajo de la víspera sin dudar un segundo, porque cada día tengo la impresión de ver más lejos; en el fondo sólo trabajo por la sensación que experimento durante el mismo trabajo, y si después veo mejor, si al salir veo la realidad ligeramente diferente, en el fondo incluso si el cuadro no tiene mucho sentido o es destruido, yo he ganado de todas maneras, he ganado una sensación nueva, una sensación que nunca antes había tenido."

Alberto Giacometti


Escritos
Edición revisada y ampliada a cargo de la fundación Alberto et Annette Giacometti
Editorial Síntesis, 2007.




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31 oct. 2014

Si los impresionistas hubieran sido dentistas

(Una farsa que explora la transposición de temperamentos)


Edouard Vuillard – PORTRAIT DU DR GEORGES VIAU DANS SON CABINET DENTAIRE

En su libro “Sin Plumas” Woody Allen escribe emulando a Vincent Van Gogh diez cartas a Theo absolutamente desopilantes, en la imaginación de Allen, Vincent y los demás impresionistas en realidad son dentistas. Aquí van tres de esas cartas.

(I)
Querido Theo:
¿Me tratará algunavez la vida con decoro? ¡La desesperación me abruma! ¡La cabeza me va a estallar! ¡La señora de Sol Schwimmer piensa demandarme porque le hice el puente tal como sentía y no a la medida de su ridícula boca! ¡No faltaría más! ¡Yo no puedo trabajar por encargo como un simple tendero! ¡Decidí que su puente tenía que ser enorme y ondulante, con dientes fieros, explosivos que refulgiesen en todas direcciones como llamaradas! ¡Y ella alterada porque no le cabe en la boca! ¡Es tan burguesa y estúpida, quisiera destrozarla! ¡Intenté encajar la prótesis como pude, pero le asomaba como una araña de cristal que se hubiese estrellado contra el suelo! A pesar de ello me parece hermoso. ¡Y ella se queja de que no puede masticar! ¡A mí qué me importa que pueda masticar o no! ¡Theo, no soportaré esto mucho tiempo! Le propuse a Cézanne que compartiese la consulta conmigo, pero está viejo y débil e incapaz de sostener el instrumental y hay que atárselo a las muñecas, pero le falta entonces precisión y en cuanto llega a la boca hace saltar más dientes de los que salva. ¿Qué puedo hacer?

Vincent


(II)
Querido Theo:
Toulouse-Lautreces el personaje más triste del mundo. Ansía más que nada ser un gran dentista,y tiene auténtico talento, pero es demasiado bajo como para alcanzar la boca de sus pacientes y demasiado orgulloso como para subirse encima de algo. Estirandolos brazos sobre su cabeza, busca a ciegas los labios, y ayer, en vez de ponerle fundas a las muelas de la señora Fitelson, le enfundó la barbilla. Entretanto mi viejo amigo Monet se niega a trabajar con bocas que no sean muy, muy grandes, y Seurat, que es muy puntilloso, ha perfeccionado un método para limpiar los dientes de uno en uno hasta conseguir lo que él llama “una boca completa, pura”. Hay una solidez arquitectónica en ello, pero ¿se le puede llamar odontología?

Vincent


(III)
Querido Theo:
Estoy enamorado. Clara Memling vino la semana pasada para que le hiciera una profilaxis bucal.(Le envié una tarjeta para advertirle de que habían pasado seis meses desde laúltima limpieza, aunque sólo eran cuatro días.) ¡Theo, me enloquece! ¡El deseo me posee! ¡Su mordedura! ¡Nunca he visto una mordedura semejante! ¡Sus dientes encajan de un modo perfecto! ¡No como los de la señora Itkin, cuya mandíbula inferior sobresale tres centímetros con relación a la superior, lo cual la hace parecer un licántropo! ¡No! ¡Los dientes de Clara al cerrarse se engarzan! ¡Ycuando esto sucede comprendes que hay un Dios! Y sin embargo no es demasiado perfecta. No es tan impecable que acaba por resultar sosa. Hay un vacío entre sus muelas inferiores novenas y undécima. La décima la perdió durante la adolescencia. De repente y sin aviso previo se le picó. Le fue extirpada concierta facilidad (de hecho se le cayó mientras hablaba) y nunca se le puso otra postiza. “Nada puede reemplazar una décima muela” me confió. “Era más que una muela, había sido toda mi vida hasta aquel momento” Mientras se hacía mujer raras veces se volvió a mencionar la muela. Y creo que estaba más que deseosa de hablar de ella conmigo porque tiene confianza en mí. Oh, Theo, la amo. Estaba hoy observando el interior de su boca y me sentía otra vez un nervioso e inmaduro estudiante de odontología, que maneja con torpeza espejos y compresas. Luego la rodeé con mis brazos, para enseñarle a cepillarse los dientes correctamente. La adorable tontuela estaba acostumbrada a sostener el cepillo inmóvil y menear la cabeza de un lado para otro. El próximo jueves le daré cloroformo y le pediré que se case conmigo.

Vincent

22 oct. 2014

DIBUJOS

Puede visitarse hasta el 13 de Noviembre en Av. Callao 1868, CABA




Con la participación de Pablo Flaiszman
como artista invitado.


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30 ago. 2014

Alberto Giacometti

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“Ciertamente, practico la pintura y la escultura, y esto, desde siempre, desde la primera vez que dibujé o pinté, para morder la realidad, para defenderme, para alimentarme, para crecer: crecer para defenderme mejor, para atacar mejor, para agarrarme con uñas y dientes, para avanzar lo más posible en todos los planos, en todas las direcciones, para defenderme del hambre, del frío, de la muerte, para ser lo más libre posible; lo más libre posible para intentar –con los medios que hoy me son propios– ver mejor, comprender mejor lo que me rodea, comprender mejor para ser lo más libre posible, crecer lo más posible, para gastar, para entregarme al máximo a lo que hago, para correr mi aventura, para descubrir nuevos mundos, para hacer mi guerra, por el placer (¿) por la satisfacción (¿) de la guerra, por el placer de ganar y de perder”.

Alberto Giacometti
Respuesta de una entrevista con Pierre Voldbout, “A chacun sa réalité”, en XXe siécle, junio de 1957.


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26 ago. 2014

La noche siria

                                                 

Jamás, desde las noches de mi infancia en que el brazo alzado de Marulino me mostraba las constelaciones, me abandonó la curiosidad por las cosas del cielo.
Durante las vigilias forzadas de los campamentos contemplaba la luna corriendo a través de las nubes de los cielos bárbaros; más tarde, en las claras noches áticas, escuché al astrónomo Terón de Rodas explicar su sistema del mundo; tendido en el puente de un navío, en pleno mar Egeo, vi oscilar lentamente el mástil, desplazándose entre las estrellas, yendo del ojo enrojecido de Toro al llanto de las Pléyades, de Pegaso al Cisne; contesté lo mejor posible a las preguntas ingenuas y graves del joven que contemplaba conmigo ese mismo cielo. Aquí, en la Villa, hice levantar un observatorio al que la enfermedad ya no me deja subir. Pero hice aun más, una vez en la vida: ofrecí a las constelaciones el sacrificio de toda una noche.
Fue después de mi visita a Osroes, durante la travesía del desierto sirio. Tendido de espaldas, bien abiertos los ojos, abandonando durante algunas horas todo cuidado humano, me entregué desde la noche hasta el alba a ese mundo de llama y de cristal. Fue el más hermoso de mis viajes. El gran astro de la constelación de la Lira, estrella polar de los hombres que vivirán dentro de algunas decenas de millares de años, resplandecía sobre mi cabeza. Los Gemelos brillaban débilmente en los últimos resplandores del crepúsculo; la Serpiente precedía al Sagitario; el Águila ascendía al cenit, abiertas las alas, y bajo ella ardía esa constelación aún no designada por los astrónomos y a la cual habría que dar un día el más querido de los nombres. La noche, jamás tan completa como lo creen aquellos que viven y duermen encerrados en sus habitaciones, se volvió más oscura y luego más clara.
Las hogueras destinadas a alejar a los chacales se fueron apagando; aquellos montones de carbones ardientes me recordaron a mi abuelo erguido en su viña, sus profecías convertidas ya en presente y que bien pronto serían pasado. En mi vida busqué unirme a lo divino bajo muchas formas; conocí más de un éxtasis; los hay atroces, y los hay de una conmovedora dulzura. El éxtasis de la noche siria fue extrañamente lúcido. Inscribió en mí los movimientos celestes con una precisión que jamás me habría permitido alcanzar ninguna observación parcial. En el momento en que te escribo, sé exactamente qué estrellas pasan en Tíbur sobre este techo ornado de estucos y pinturas preciosas, y cuáles están suspendidas, en otras tierras, sobre una tumba. Algunos años después, la muerte había de convertirse en objeto de mi contemplación constante, pensamiento al cual dedicaría todas las fuerzas de mi espíritu que no estuvieran absorbidas por el Estado. Y quien dice muerte dice también el mundo misterioso al cual acaso ingresamos por ella.
Después de tantas reflexiones y de tantas experiencias quizá condenables, sigo ignorando lo que sucede detrás de esa negra colgadura. Pero la noche siria representa mi parte consciente de inmortalidad.

Marguerite Yourcenar,
MEMORIAS DE ADRIANO


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25 ago. 2014

20 may. 2014

Trapisonda

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En general mi dibujo aparece en el contacto íntimo con el papel, es introspectivo, a escala de la mano, cuando salgo de esa escala se vuelve pretencioso y rara vez consigo dialogar desinteresadamente con el motivo, para eso hace falta que de algún modo me tome por sorpresa; como cuando el destino del dibujo es para otra cosa que el dibujo en sí, el dibujo previo a una pintura por ejemplo, allí pareciera que ni las pretensiones, ni los temores, ni el espíritu calculador logran intervenir, la mano no queda sujeta al ego, entonces el dibujo fluye, libre, sincero y certero; como si de algún modo engañarme a mí mismo hiciera aparecer la verdad.
F. O’C.
20 - 5 -14



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1 may. 2014

INVENTARIO

Reportaje realizado por Florencia Salas para el programa Inventario (año 2012)















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