11 dic. 2011

¿Qué es el Arte?

"La creación artística, para asumir su pleno interés, requiere una concentración y una soledad
 que no son compatibles ni por asomo con la vida social de nuestros artistas profesionales."

Jean Dubuffet





“Arte… No sé el significado, pero si lo supiera tampoco se los contaría.”
Así, desafiante, pero sin lograr convencerse a sí mismo de su postura reflexiva, publicita su espacio televisivo el artista de mayor y más rutilante éxito del momento en la Argentina.
Intento convencerme a mí mismo que quizás la propaganda tenga algo bueno, me imagino a un montón de gente preguntándose qué es el arte y reflexionando acerca de su naturaleza, pero enseguida caigo en la cuenta que esto es la tele, y lo más probable es que la gente haya optado (al igual que yo) por el zapping.
Bien, antes que el arte quede entrampado en un bastardeo mediático, quisiera decir que el arte es el recurso que el hombre ha desarrollado para dialogar con la realidad.
Tal cosa la supo el primer hombre que dibujó en una caverna, para intentar la magia de hacerse de una presa o para expresar su deslumbre, como fuera, tal hallazgo le permitió articular ese debate interno al que lo empujó lo real.
Mientras la ciencia escudriña la realidad y la filosofía reflexiona sobre ella, con el arte el hombre establece un dialogo, se debate con la realidad, logra nombrarla, la recorre y la reinterpreta de infinitas maneras, pronuncia el universo para no quedarnos con la mirada literal, fija, sin profundidades ni alternativas; la realidad a secas sólo la toleran los animales.
Y lo mejor de todo es que no hay por qué no contarlo.

F. O’C.


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1 dic. 2011

Milena posando

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Milena posando - lápiz carbón sobre papel - 95 X 65 cm.




The Last Shadow Puppets - 'Standing Next to Me'

Una preferida de Mile


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26 nov. 2011

Dante en patineta

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Dante en patineta - lápiz carbón sobre papel - 50 X 70 cm.




Red Hot Chili Peppers - Death of a Martian

Una que le gusta mucho a Dante, y a mí.


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17 nov. 2011

21 sept. 2011

Coloquio con la madre

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Unas noches atrás, mi pequeña hija Milena, me preguntó por mi madre, quiso saber hasta qué edad había vivido, le respondí pero pronto corrigió su pregunta e indagó si mi madre había llegado a conocerla a ella, con cuidado le contesté que no, pero la perspicacia de su pregunta inevitablemente la enfrentó con la idea de la fatalidad, al advertir que mi madre nunca supo de ella lloró desconsoladamente, le prometí que le hablaría de mi madre lo suficiente como para que pudiera pensar en su abuela como si su abuela la pudiera pensar a ella, y entonces no todo sería tan irreparable.

Inevitablemente su llanto me hizo recordar el de Luigi Pirandello en Kaos, aquella incomparable película de los hermanos Taviani. El Epilogo de esta película llevó por título “Coloquio con la madre” y muestra al agobiado escritor que regresa a su casa de la infancia y mantiene un dialogo con su madre muerta, frente al llanto de Luigi la madre lo consuela pidiéndole que la recuerde viva, entonces Luigi le dice que no llora por eso, sino porque ella ya no puede pensarlo a él, por lo tanto es él quien está muerto para ella. Para contrarrestar el estupor, la madre le dice que hay que aprender a ver las cosas a través de los ojos de quienes ya no están, que es más duro, pero eso hace que las cosas sean más sagradas y más bellas, Luigi le dice entonces que él sabe qué ven sus ojos, la vela de aquella barca de su infancia, le pide que vuelva a contarle aquella historia ya que algo se le escapaba, ella le repite aquel relato de destierro e inocencia perdida en la isla de Pómez rumbo a Malta, donde la madre aún niña, desde lo alto de una montaña de arena, descubre la luminosa profundidad del azul del mar, y como si pudiera respirarlo, se deja caer para bañarse en él, luego vuelve a subirse a la barca y rema hacia el destierro.






Pirandello recupera del relato aquel instante donde se relacionan la felicidad y el dolor, la necesidad de lanzarse a gozar de la belleza para enfrentar la amargura, lo reparador; recupera la mirada de quienes ya no están, lo sagrado que ahora sí, sus ojos ven.





Quizás, la belleza de los ojos sólo esté en la profundidad de lo que han visto.

F. O’C.

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11 sept. 2011

24 jul. 2011

Murió Lucian Freud

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Autorretrato con ojo morado - oleo de Lucian Freud





Párrafo de la nota de Iglesias Brickles:


“Si el arte del pasado utilizó el desnudo para descubrir una belleza primigenia que hacía a los seres humanos parientes de los dioses, Freud canceló aquella pretensión.

Por que sin dioses a los cuales parecernos, sus pinturas representan lo que queda de nosotros.”


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26 jun. 2011

Lhasa de Sela

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Lhasa de Sela

En 1997 pasé unos meses en Canadá, primero en un pueblito llamado Baie Saint Paul donde participé del Symposium de la nouvelle peinture au Canada y luego en Montréal, donde expuse en Observatoire 4, una galería de la rue Sainte Catherine, entre otras cosas recuerdo la amabilidad y la corrección de la gente, la puntualidad de los micros, los espacios siempre inmensos, mis dificultades con el idioma y el frio, pero sobre todo recuerdo a una cantante llamada Lhasa de Sela que por aquellos días causaba furor en Montréal con su primer disco llamado “La Llorona”, íntegramente en castellano y con varias canciones del acervo tradicional latinoamericano, era casi imposible no escucharlo, sonaba en todos lados, en las casas, en las radios y en los bares, por ser hispano me preguntaban por el significado de las canciones, o sea que no sólo me acompañó, de algún modo me ayudó a sobrellevar mi breve extranjería, por lo que fue inevitable fijar mis recuerdos a su música, por supuesto me traje aquel disco y escucharlo siempre fue como volver por un rato a Canadá, durante años su música perfumó de algún modo mi memoria y la mantuvo con vida; pasó algo más de una década y un día supe que Lhasa de Sela con apenas 37 años había muerto, hoy sigo escuchando su música, pero paradójicamente, hoy son mis recuerdos los que la sobreviven a ella; vayan estas líneas a modo de tributo, en todo el sentido de la palabra, pues de algún modo quedé en deuda con ella, porque su arte fue mi compañía y hoy es mi recuerdo.
F. O'C.

Lhasa de Sela - "El árbol del olvido"
A. Ginastera - F. Silva Valdés
del album "La llorona"





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17 jun. 2011

C. Claudel - A. Rodin

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   Camille Claudel, 1864 - 1943                    Auguste Rodin, 1840 - 1917



Camille Claudel, 1988, Isabelle Adjani y Gérard Depardieu
Dirigida por Bruno Nuytten



Como se sabe, tanto el arte de Camille Claudel como el de Auguste Rodin, sólo tienen parangón en lo más encumbrado de la historia, el arte de ambos ocupa un lugar en esa cúspide casi inalcanzable para el resto de los mortales, pero fueron también amantes, y al revés que en el arte, la turbulenta relación que los unió, podría encontrar parangón en una infinidad de almas que a pesar de la pasión, quedan atrapadas en las miserias más mundanas sin poder evitar el desencuentro y el dolor.

Es muy interesante por ejemplo ver esos rasgos de Rodin que le permiten pasar de la pasión creativa más salvaje al porte casi empresarial, laberintos en los que seguramente tuvo que debatirse para ser quien fue, contradicciones de un coloso al que lo arrincona la humanidad hasta llegar a titubear con la arcilla entre las manos. Por su parte Camille, que lucha por imponer su propia voz, condenada de antemano por un perverso mandato materno y por ende presa de un destino ineluctable, se pierde en los laberintos de Rodin mientras se la devoran los propios.

El arte no es la vida, aunque se nutra de su intensidad, sólo forma parte de ella.
F. O'C.



    C. Claudel, Busto de A. Rodin                 A. Rodin, Cabeza de C. Claudel
  


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1 may. 2011

Preludio

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J. S. Bach - Preludio Nº 10 en si menor BWV 855a - A. Siloti
Grigory Sokolv - Piano


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30 abr. 2011

In Memoriam

Ernesto Sábato

1911 - 2011



“A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.”

Fragmento de El Túnel - 1948


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17 abr. 2011

Van Gogh y Gaugín

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En 1956 Kirk Douglas interpretó a Vincent Van Gogh en "Lust for life" dirigida por Vincent Minelli.
Con las disculpas del caso, pues el subtitulado fue hecho por mí mismo, ofrezco el siguiente fragmento de la memorable discusión entre Van Gogh y Paul Gaugín (éste último interpretado por el gran Anthony Quinn), sobre un dilema que atravesaría a todo el arte moderno.
Un par de minutos de antología.


"Lust for life" - 1956 - Dir. V. Minelli



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1 abr. 2011

Edouard Vuillard - 1868 - 1940


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Madre y hermana del artista - oleo sobre tela - 46,3 X 56,5 cm

  
Los otros guardan…el secreto de lo que yo soy.
J. P. Sartre


Pintar es básicamente un monólogo, sin embargo su singularidad esconde un contrasentido, y es que se da en términos de un diálogo, no con el espectador, quien la mayoría de las veces no pasa de ser un fenómeno aleatorio; el diálogo es con la pintura misma, o al menos con aquellos elementos del lenguaje pictórico que logran impactar en nuestra mirada con la suficiente carga como para movilizarnos a responder en el mismo idioma, entonces, uno pinta. La articulación de respuestas va construyendo el monólogo, el cual quizás impacte sobre la mirada de otro que a su vez articulará el suyo. De alguna manera este fenómeno da lugar a la construcción de algo así como un árbol genealógico, dado que a medida que el monólogo se desarrolla, uno puede ir identificando con nombre y apellido a aquellos discursos que antecedieron y movilizaron al propio. Calculo que no debe ser difícil adivinar por dónde va mi genealogía, pero más allá que haya un camino que me lleva directo hasta Altamira, todo árbol genealógico tiene alguna que otra rama caprichosa que de tanto en tanto llama la atención. Por estos días recalé en una rama que lleva el nombre de Edouard Vuillard; de la vida de este pintor sé poco y nada, o mejor dicho, lo poco que puede saberse no alcanza para sacar grandes conclusiones, de origen francés y amigo de Pierre Bonnard,  vivió una vida extraordinariamente reservada, siempre junto a su madre modista, alguna amante aquí y allá, cierto reconocimiento en sus últimos años, y ya, se esfuma en la nebulosa del tiempo sin mayor rescate que un puñado de obras.
Si uno repasa la globalidad de la obra de Vuillard, de inmediato advierte cierta sinuosidad en su estética, propio de quien ha tenido que ganarse el pan por un lado y despuntar su fervor por otro, por supuesto éste último grupo de obras son las que interesan; Vuillard logra fundir de tal modo a la figura con su entorno que no hay jerarquías entre una cosa y la otra, las figuras parecen incrustadas como manchas espumosas en ambientes enrarecidos, pero lo que siempre me atrajo es cierta recurrencia a un planteo compositivo más propio del lenguaje abstracto que del figurativo, se posiciona frente a la escena de tal modo que logra romper con la fascinación por la figura misma, encuentra amplitud en espacios cerrados y acorralamientos en las perspectivas, su punto de vista busca las direcciones como un recurso amplificador, u opresor según el caso, por consiguiente el plano sobre el que opera es el verdadero protagonista en su obra, se sirve de la realidad para convertirla en pintura pura.
Vuillard pues, ha sido uno de los interlocutores de los que se ha nutrido este monólogo que insisto en sostener y que quizás, no tenga otro objeto que comentar el de otros, que me anteceden y me acompañan.

F. O'C.


En el sofá o la habitación blanca - oleo sobre cartón - 32 x 38 cm.



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20 feb. 2011

El Dinero y la Idiotez

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Lo que sigue son dos fragmentos de documentales producidos a raíz de la colosal burbuja económica que ha desatado el mercado de arte contemporáneo y de la ominosa decadencia de los bienes que en él se transan; el primer fragmento de video corresponde al documental “La gran burbuja del arte contemporáneo” producido por Ben Lewis en 2009; el segundo es un fragmento del documental “The Mona Lisa Curse” producido por Robert Hughes entre 2008 y 2009


El dinero y la idiotez I
No hay espectáculo más terrible que la ignorancia en acción.
Joham W. Goethe

Producido por Ben Lewis

En este primer fragmento resulta muy interesante ver a ambos personajes (Alberto Mugrabe y Aby Rosen) defendiendo como quien dice “con cara de póker” la naturaleza de los mercados de arte y minimizando sus prácticas monopólicas, por lo cual ofrecen simultáneamente dos pruebas de su alarmante desconocimiento. En primer lugar el arte no es una industria, todo arte que entre en esa categoría, por definición deja de ser arte, ergo, comparar al arte con el petróleo, la aviación o el cobre, implica necesariamente ignorar qué es el arte. En segundo lugar, es importante entender que a raíz de las prácticas monopólicas o de cualquier maniobra de mercado, por más oscura que ésta sea, ni el petróleo deja de ser petróleo, ni los aviones dejan de ser aviones, ni el cobre deja de ser cobre, es decir, el bien transable en sí mismo no sufre alteración ni en su naturaleza ni en la función para la cual fueron producidos, el fraude incide sólo en el fenómeno económico, mientras que en el universo del arte, es impensable que el arte en sí mismo salga ileso de un proceso por el cual el dinero de un ignorante pesa más que el valor cultural o de excelencia de ese bien, el arte no es una industria sino un fenómeno cultural. Las consecuencias de la acción de estas personas inciden en la realidad del arte tergiversando su apreciación.



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El dinero y la idiotez II

La ignorancia no degrada más al hombre que cuando va acompañada de la riqueza.
Arthur Schopenhauer

“The Mona Lisa Curse” - activar subtítulos (cc)
Producido por Robert Hughes
Versión completa (sólo en ingles) 12 partes de 6 min. c/u

Cierta vez, con un amigo advertimos que el dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver” era inexacto, porque en realidad “no hay peor ciego que el que ve lo que se le antoja”, esto podría aplicarse perfectamente a Mugrabe cuando dice que detrás del chiste “hay algo”, y digo que podría aplicarse, pero no, porque es evidente que ni él mismo se cree lo que está diciendo y ése es el sutil detalle del cual Robert Hughes se sirve para desenmascarar al poderoso coleccionista, porque en realidad a Mugrabe le importa un comino si lo que tiene que defender es una inmundicia o un Van Gogh, le da igual, el tipo está detrás del dinero y de su propio ego, está instalado en esa parte de la realidad donde el arte ya no es arte, es otra cosa no muy distinta al petróleo o los bienes raíces, por eso no hay mucha diferencia entre la obra de un imbécil y la de Van Gogh, o mejor dicho, sí la hay, pero no interesa.
Mugrabe reconoce sin inmutarse que aspira a que “sus prácticas como coleccionista privado se vean reflejadas en los museos” por lo cual considera que su dinero puede pasar por encima de quienes tienen la responsabilidad y el conocimiento para construir el acervo cultural de una sociedad, al costo de que el arte contemporáneo quede condicionado por su ceguera; pero lo más interesante es que el hombre llega a reconocer que esto le daría la posibilidad de comprar un poco de inmortalidad, la risa de Hughes nos alerta de que llegamos al corazón del asunto, pero lo que ignora Mugrabe es que siendo Robert Hughes uno de los más importantes críticos y estudiosos del arte contemporáneo, sus escritos y documentales serán objeto de estudio por décadas y quizás siglos, es decir, lo que Mugrabe ignora es que finalmente ha logrado algo de inmortalidad; el pez por la boca muere.

F. O’C.



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28 ene. 2011

La Canción Perpetua

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Ernest Chausson - "Chanson Perpetuelle" Op. 37
Jessye Norman - soprano
Dibujos de Egon Schielle



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ES PERPETUA ESA VOZ QUE SE INCRUSTA EN EL FIRMAMENTO,
SON PERPETUAS ESAS COROLAS ENHIESTAS COMO TODO PAISAJE,
LO SON LOS ESCORZOS DESDE DONDE VEMOS A CADA UNA,
DESDE DONDE NOS VEMOS TODOS,
CLAUDICANDO O ENFOCÁNDONOS PORQUE AÚN PERSISTE,
A MODO DE VISILLO,
EL COSTADO DEL ALMA EN QUE EL ENCUENTRO
SUENA A VIOLÍN MACHACADO,
A CUERDA IMPLACABLE,
A DESLIZ EXUBERANTE,
A VIBRACIÓN ABIERTA
-COMO SUENAN ESAS MUJERES DE EGON,
LO MISMO TUS CUERPOS COLGADOS,
Y TAMBIÉN LA BRILLANTEZ DEL DÍA.

G. Manzanal
...



Gracias hermano! (F)
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23 ene. 2011

Nuda Veritas

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“No puedes agradar a todos con tu acción y con tu arte.
Haz justicia a pocos. Agradar a muchos es malo".
Schiller

NUDA VERITAS o LA VERDAD DESNUDA
Gustav Klimt

El silencio en que caemos ante lo bello es un profundo esperar, un querer oír las más finas y lejanas tonalidades; nos conducimos como una persona que fuera todo oídos y ojos; la belleza tiene algo que decirnos, por eso guardamos silencio y no pensamos en lo que en otra ocasión pensaríamos. Por consiguiente, nuestro silencio, nuestra expectación, nuestra paciencia, es una preparación y nada más.
Esto es lo que sucede en toda "contemplación".
De Friedrich Nietzsche en "Ecce homo".


La Verdad de Klimt "con sus rizos selváticos y su boca malvada y fanática" según la describe Hemann Bahr, no es la belleza, pero la presenta como tal.
Son muy pocos los artistas que logran acercarse a la belleza, justamente son los que hacen que nuestra profesión parezca valiosa; sin embargo, acercarse a la belleza conlleva básicamente un problema: la ingenuidad, la profunda ingenuidad que implica pretender acercársele, tal osadía de hombres sabios y talentosos no se comprende sin esa gran cuota de ingenuidad que los lanza; hasta despierta cierta ternura pensarlos en su tarea, ya que por lo general la belleza elige mostrarse y pasar sin más, como pasa una nube, e irse por otro lado; el problema de quedarse viéndola pasar (con su soberbia y fatal armonía), es que por seguirla con la mirada uno se aleja hasta de uno mismo.
Lo único que la belleza tiene para decirnos es aquello que necesitamos oír para tolerar la verdad; ésa es la gran construcción del arte, por eso Verdad y Belleza van de la mano; y quizás también por eso y por no quedar atrapado en su contemplación, Rimbaud la sentó sobre sus rodillas una noche, y tras encontrarla amarga, la injurió.
Yo apenas me atrevo a nombrarla, acercarse es perderse en sus lejanías.

F. O'C.


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18 ene. 2011