26 jun. 2011

Lhasa de Sela

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Lhasa de Sela

En 1997 pasé unos meses en Canadá, primero en un pueblito llamado Baie Saint Paul donde participé del Symposium de la nouvelle peinture au Canada y luego en Montréal, donde expuse en Observatoire 4, una galería de la rue Sainte Catherine, entre otras cosas recuerdo la amabilidad y la corrección de la gente, la puntualidad de los micros, los espacios siempre inmensos, mis dificultades con el idioma y el frio, pero sobre todo recuerdo a una cantante llamada Lhasa de Sela que por aquellos días causaba furor en Montréal con su primer disco llamado “La Llorona”, íntegramente en castellano y con varias canciones del acervo tradicional latinoamericano, era casi imposible no escucharlo, sonaba en todos lados, en las casas, en las radios y en los bares, por ser hispano me preguntaban por el significado de las canciones, o sea que no sólo me acompañó, de algún modo me ayudó a sobrellevar mi breve extranjería, por lo que fue inevitable fijar mis recuerdos a su música, por supuesto me traje aquel disco y escucharlo siempre fue como volver por un rato a Canadá, durante años su música perfumó de algún modo mi memoria y la mantuvo con vida; pasó algo más de una década y un día supe que Lhasa de Sela con apenas 37 años había muerto, hoy sigo escuchando su música, pero paradójicamente, hoy son mis recuerdos los que la sobreviven a ella; vayan estas líneas a modo de tributo, en todo el sentido de la palabra, pues de algún modo quedé en deuda con ella, porque su arte fue mi compañía y hoy es mi recuerdo.
F. O'C.

Lhasa de Sela - "El árbol del olvido"
A. Ginastera - F. Silva Valdés
del album "La llorona"





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17 jun. 2011

C. Claudel - A. Rodin

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   Camille Claudel, 1864 - 1943                    Auguste Rodin, 1840 - 1917



Camille Claudel, 1988, Isabelle Adjani y Gérard Depardieu
Dirigida por Bruno Nuytten



Como se sabe, tanto el arte de Camille Claudel como el de Auguste Rodin, sólo tienen parangón en lo más encumbrado de la historia, el arte de ambos ocupa un lugar en esa cúspide casi inalcanzable para el resto de los mortales, pero fueron también amantes, y al revés que en el arte, la turbulenta relación que los unió, podría encontrar parangón en una infinidad de almas que a pesar de la pasión, quedan atrapadas en las miserias más mundanas sin poder evitar el desencuentro y el dolor.

Es muy interesante por ejemplo ver esos rasgos de Rodin que le permiten pasar de la pasión creativa más salvaje al porte casi empresarial, laberintos en los que seguramente tuvo que debatirse para ser quien fue, contradicciones de un coloso al que lo arrincona la humanidad hasta llegar a titubear con la arcilla entre las manos. Por su parte Camille, que lucha por imponer su propia voz, condenada de antemano por un perverso mandato materno y por ende presa de un destino ineluctable, se pierde en los laberintos de Rodin mientras se la devoran los propios.

El arte no es la vida, aunque se nutra de su intensidad, sólo forma parte de ella.
F. O'C.



    C. Claudel, Busto de A. Rodin                 A. Rodin, Cabeza de C. Claudel
  


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