9 jun. 2017

El óleo viene en pomo



Pomo - óleo sobre tela - 27 x 35 cm - 2017

El óleo viene en pomo, como el dentífrico, pero no se usa con cepillo sino con pincel, y cuando se te termina es casi igual de molesto, o más, porque si te agarra a mitad de la noche no encontrás una artística abierta ni en broma, en cambio con el dentífrico siempre alguna farmacia de turno te salva; por eso es bueno tener siempre mucho óleo en la mesa de trabajo, o no pintar de noche, uno nunca sabe cuánto azul de Prusia se te va en un cuadro.
En otra época el óleo tenía que hacérselo uno mismo, sobre todo el que lo inventó, que se dice que fue un tal Jan van Eyck (pero que en realidad no, porque ya se había inventado de antes); el caso es que igual van Eyck tenía que ir a comprarle los pigmentos a un boticario (que justamente, era como el farmacéutico de aquella época) y ponerse a molerlos en unos morteros con aceite de linaza hasta que quedaba una pasta aceitosa de color muy vívido, era un proceso muy difícil que llevaba mucho tiempo y paciencia y era carísimo, pero valía la pena porque gracias al aceite que tarda un montón en secar, uno podía pintar el retrato de los Arnolfini sin andar a las corridas.
Más tarde vino Rubens, que usaba mucho óleo y mucha carne, por eso seguramente unos siglos después, un tal De Kooning dijo que la carne es la razón por la cual se inventó el óleo, y aunque no es verdad, yo creo que es muy cierto.
Como sea, el asunto es que hace un tiempo que ya no hace falta hacerse el óleo uno mismo, ahora ya viene hecho y puede comprarse en librerías artísticas, hay cientos de colores, marcas y calidades, pero lo mejor es que sigue secando lento, no como el acrílico, que te apura casi con prepotencia y encima no te queda tan bien; el problema es que justo ahora que el óleo es tan accesible, a la gente empezó a gustarle una pintura que no se pinta, que no te desespere entonces si vas a un museo y te encontrás con que en lugar de una pintura al óleo, ahora hay un dentífrico.

F. O’C.


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