5 nov. 2010

Bastidores

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Autorretrato con bastidores - fotografía digital


Los bastidores son como el esqueleto del cuadro, solo que es un esqueleto que no asusta porque no tiene forma de esqueleto sino de bastidor, que es por lo general rectangular o cuadrado y se sabe que estas formas no hacen ni fu ni fa, salvo para Mondrian, a quien le encantaban, pero que tampoco asusta y a mí no me hace ni fu ni fa. Si los bastidores son el esqueleto, la tela que lo recubre vendría a ser como la carne del cuadro, una carne blanca, como la del pollo; después viene la pintura, que es como la piel, lo que está por encima de todo, lo que se ve, la pura superficialidad del arte, el aspecto final que deja ver una cosa u otra, un paisaje, una silla, una mujer desnuda (que sería como una piel repetida) o un señor serio que lo mira a uno y que a veces sí asusta; se puede ver cualquier cosa, desde batallas hasta puras líneas o formas rarísimas que no se sabe bien qué son, pero que quedan bárbaro encima de un sillón y que se llama arte abstracto, como el de Mondrian, que se iba todo el tiempo a escuchar jazz.
Los bastidores comenzaron a caer en desuso cuando alguien empezó a decir que la pura superficialidad no era importante, que lo importante del arte era la idea, algo así como el alma de ese esqueleto revestido de carne y piel tatuada con batallas o señoritas, entonces todos se pusieron a pensar en el alma del arte, que es tan difícil de agarrar como la de las personas, y de golpe salieron todos los artistas disparados a buscar por todos lados, por lo general buscan al ras del piso donde se encuentran montañitas de tierra, piedritas, y un montón de cosas, también buscan por los techos, donde se encuentran hilitos que cuelgan o cosas de las más variadas, buscan por todos lados, en la basura, en los rincones, etc. y siempre que encuentran algo lo llevan a un museo para que todos lo veamos, o lo encuentran cuando lo llevan al museo pero nadie lo ve, o el que lo encuentra es el museo, no sé muy bien cómo funciona eso, es muy difícil agarrar una idea, y un alma ni hablar. Por eso a mí me gustan los bastidores, porque son un lugar donde las cosas se quedan, el señor que nos mira, una mancha que no hay que lavar porque nos gusta así como está, un barco que navega siempre, o los ojos de esa señorita, que nos recuerdan que el alma, sólo muy de vez en cuando se deja ver.
F. O'C.


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